Diputado Martín Álvarez busca destrabar iniciativa para acabar con abusos de empresas de grúas
Ángel Martínez
FRESNILLO. – El hartazgo social por los cobros excesivos en servicios de grúas y corralones ha tomado un nuevo cauce: la movilización directa. Ante el estancamiento de su propuesta en el Poder Legislativo, el diputado local Martín Álvarez Casio anunció que trasladará la batalla del Congreso a las plazas públicas mediante una intensa campaña de recolección de firmas.
A pesar de ser una de las demandas más sentidas en municipios como Fresnillo y la capital, la iniciativa para regular las tarifas de arrastre y resguardo cumple casi un año «congelada» en la Comisión de Desarrollo Urbano, Movilidad y Obras Públicas.
«Hay muy buenas iniciativas que se quedan en la congeladora. Queremos reglas claras y sanciones, no más abusos contra la economía familiar», reprochó el legislador de Morena.
Para romper el veto de facto en el Congreso, Álvarez Casio instalará módulos de recepción de apoyo ciudadano con un objetivo claro: demostrar que la reforma no es un capricho político, sino una exigencia de justicia social.
Declaró que en el caso de Fresnillo se buscaŕa un punto estratégico por el alto índice de quejas y en Zacatecas en la sede del Congreso del Estado.
El diputado calificó la situación actual como un esquema de despojo, donde la falta de un tabulador transparente permite que los cobros superan, en ocasiones, el valor comercial del vehículo retenido.
También dijo que existen vacíos legales que favorecen la discrecionalidad de las empresas concesionarias y las familias pierden su patrimonio por faltas administrativas menores.
Con las firmas en mano, el legislador buscará encarar directamente a sus colegas en la comisión —las diputadas Marielena Canales, Susana Barragán, Dayán Cruz y el diputado Jesús Badillo— para forzar el dictamen de la ley.
«Voy a llevar las solicitudes personalmente para que vean que es un sentir de la gente», puntualizó Álvarez Casio, marcando el inicio de una semana clave para la movilidad y el bolsillo de los zacatecanos.

