Bitácora Periodística El «fuego amigo» y el espejismo del progreso

Por: Cecilia Palacios 

En política, no hay crítica que cale más hondo que la que viene de casa. Esta semana, el escenario de las oficinas recaudadoras tomadas por el sindicato de salud no solo desnudó la insolvencia administrativa del estado, sino que provocó un pronunciamiento que debería encender todas las alertas en el Palacio de Gobierno: el Senador Saúl Monreal Ávila ha dejado de lado los formalismos para señalar, con nombre y apellido, la ineficiencia de quienes deberían estar operando la política interna de Zacatecas.

El término «patear la bola» —que aquí hemos analizado anteriormente— encontró eco en las palabras del legislador fresnillense. Saúl fue claro: mientras el Gobernador promueve el «Año del Progreso», sus funcionarios parecen empeñados en boicotearlo con arrogancia y cerrazón. ¿Cómo se puede hablar de progreso con las cajas de recaudación selladas por personal  de salud , con el Tecnológico de Jerez paralizado por un director sordo a las demandas de su personal,  una politécnica en Fresnillo detenida y con un campo que, como bien señalaba el diputado Martín Álvarez, está viendo cómo se pudren toneladas de frijol por falta de logística federal y estatal?

Lo que el Senador llama «falta de sensibilidad» es, en realidad, una parálisis por análisis o, peor aún, una negligencia que ya le está costando cara a la ciudadanía. No son solo los trabajadores de salud los que están en las calles; son los ciudadanos de a pie quienes pagan los platos rotos al no poder realizar sus trámites, víctimas colaterales de acuerdos firmados y no cumplidos.

La advertencia de Monreal Ávila lleva un mensaje entre líneas: el tiempo de las «curvas de aprendizaje» se terminó. Con apenas cinco meses efectivos de gestión por delante antes de que el calendario político devore la agenda administrativa, el gabinete estatal está obligado a dar resultados o a dar un paso al costado.

«O atienden o que haya cambios», fue el ultimátum velado del Senador. Y tiene razón. El progreso no es un eslogan de campaña ni un decreto de buena voluntad; el progreso son medicinas en los hospitales, centros de acopio funcionando y una paz laboral que hoy, en Zacatecas, brilla por su ausencia. Si el Gobernador necesita que «Dios lo ilumine» para rodearse de gente capaz, como sugirió su hermano, es porque la oscuridad en algunas secretarías ya es insostenible.

La bitácora de hoy marca un punto de quiebre: cuando la familia y los aliados empiezan a señalar las grietas, es porque el muro de la narrativa oficial ya no puede ocultar la realidad de las calles.

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