El vacio legislativo de Peña Badillo

Por Ángel Martínez
En la actual LXV Legislatura de Zacatecas pocos personajes le saben a la ubicuidad mediática como Carlos Peña Badillo. El actual dirigente del Partido Revolucionario Institucional y diputado local ha perfeccionado una estrategia que parece priorizar la fotografía en el mercado y el video en redes sociales por encima de la eficacia transformadora en la tribuna.
Algo popular segùn èl.
Sin embargo, detrás de la sonrisa de campaña permanente, la realidad del estado exige más que relaciones públicas.
La cuestión es de quedar bien segùn èl
El primer gran obstáculo para un desempeño digno es la duplicidad de funciones. Peña Badillo ha intentado malabarear la presidencia del PRI con su curul legislativa, resultando en una agenda que parece más preocupada por la supervivencia de su partido que por las urgencias de los zacatecanos.
Se tenía que decir y se dijo…
Cuando un representante popular dedica más tiempo a «dignificar» las oficinas de su comité directivo o a recorrer municipios entregando folletos de su propio informe además de comer la comida típica de la regiòn que visita.
Se sabe y se sabe bien, que el diputado presume una «productividad» basada en el número de iniciativas presentadas, el análisis de fondo revela una tendencia al exhorto estéril y a la reforma cosmética.
Se le ha visto proponer puntos de acuerdo sobre concesiones de agua o efemérides locales mientras el estado atraviesa una de sus crisis de gobernabilidad más agudas.
Su discurso crítico hacia el gobierno estatal aunque necesario en una oposición suena falso y sin palabras contundentes.
