Figuras de papel: la deuda de la justicia en Zacatecas

Por Ángel Martínez

Zacatecas no necesita más discursos de «coordinación institucional»; necesita resultados que dejen de medirse en carpetas abiertas y empiecen a contarse en sentencias dictadas. Desde que Cristian Paul Camacho Osnaya asumió la titularidad de la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE), la narrativa oficial ha intentado vender una imagen de renovación y dinamismo. Sin embargo, para las familias que recorren los pasillos de la fiscalía buscando respuestas, el panorama es otro: un laberinto burocrático donde la justicia parece ser el hilo más delgado.

¿Y la justicia para cuándo?

A pesar de llegar con el sello de un perfil técnico y una trayectoria en el ámbito federal, Camacho Osnaya parece haber heredado los vicios de una estructura que arrastra años de ineficiencia. El cambio de timón no ha logrado sacudir la percepción de una fiscalía que reacciona tarde ante la emergencia y que, a menudo, parece más preocupada por la gestión de la crisis política que por la resolución de la crisis humanitaria de las desapariciones y el homicidio doloso.

No todo es el “dedazo”

La crisis de personas desaparecidas en la entidades sigue siendo un enorme problema, vamos, una hería abierta pues a pesar de informar de operativos de búsqueda, la cifra de desaparecidos no cede.

Mientras que el apoyo hacia los colectivos de madres buscadoras es inexistente.

No todo es salir en programas de farándula como Ventaneando…

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