Lecciones de juventud

​POR: ÁNGEL MARTÍNEZ

​Vaya manera de poner el ejemplo. Mientras muchos funcionarios se llenan la boca presumiendo un «colmillo» que no se ve por ningún lado, el joven Ángel Rodríguez —»Angelito» para los cuates— les está dando clases de administración pública desde el Instituto de la Juventud Fresnillense.

​El tocayo le entendió rápido al lenguaje de la chaviza. Desde que tomó las riendas, el instituto dejó de ser un elefante blanco para convertirse en un motor de eventos y actividades que ya hacían falta. Hay talento y ganas; lo que falta es que no le corten las alas. Todo indica que, por fin, el alcalde Javier Torres Rodríguez dio en el clavo con una designación.

​Sin hacer tanto ruido, Ángel ya se coló al selecto grupo de los que sí dan resultados, ese donde mandan Luis Fernando Badillo y Francisco Rocha. Hablamos de funcionarios que no necesitan spots para que su trabajo se note; sus números hablan por ellos.

​Ojalá que al presidente municipal no se le pase el tiempo para formalizar el nombramiento del muchacho. Sería el colmo que le den largas, especialmente cuando la nómina municipal está llena de «becarios» de lujo que ya tienen el papelito, pero solo se aparecen para cobrar de adioquis.

Mentiras no son…

​Hoy, el Instituto de la Juventud tiene luz propia. Atrás quedaron los días en que la dependencia era un fantasma, casi tan invisible como el Instituto de Cultura Municipal, donde parece que el encargado es el único que sabe que las oficinas siguen abiertas.

​Hasta la próxima, amiguitos.

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