Sin nada que celebrar en el Día del Bombero: el abandono institucional en Zacatecas

Sin nada que celebrar en el Día del Bombero: el abandono institucional en Zacatecas

Por: Cecilia Palacios

​Cada 22 de agosto el calendario oficial nos invita a reconocer la valentía, el entrega y la vocación de quienes integran las corporaciones de Protección Civil y Bomberos. Sin embargo, en Zacatecas la fecha deja muy poco espacio para el festejo y abre un amplio canal para la reflexión sobre las deplorables condiciones en las que operan estas instituciones.

​La realidad en el estado es aplastante: la gran mayoría de los traga humo trabajan con las uñas. Entre camiones fuera de servicio por fallas mecánicas, falta de combustible, mangueras desgastadas y equipos de protección personal obsoletos o insuficientes, los elementos arriesgan la vida a diario en una clara desventaja contra la adversidad.

En el caso de Fresnillo se ha convertido de los pocos que apuesta con actualizaciones,  vehículos y uniformes, porque la visión de gestionar y mejorar es muy diferente en el actual gobierno de Javier Torres Rodríguez, ojalá otros sumen a la estrategia.

​Si en la capital y las cabeceras urbanas la situación es crítica, en las demarcaciones más pequeñas el panorama raya en el abandono total. Hay municipios donde la corporación existe solo en el papel, con un par de elementos que deben resolver emergencias de gran escala sin una sola unidad operativa o con herramientas improvisadas.

​Ante la falta de presupuesto y la apatía de los tres órdenes de gobierno, la verdadera tabla de salvación para muchas de estas corporaciones ha sido la solidaridad transnacional. Han sido las organizaciones de paisanos en Estados Unidos quienes, a través de gestiones y colectas en el extranjero, consiguen donaciones de uniformes, herramientas y hasta camiones usados para enviarlos a sus comunidades de origen.

​Lamentablemente, no todos los municipios corren con la misma suerte ni cuentan con un club de migrantes que responda a sus llamados. Depender de la caridad y del esfuerzo voluntario de la comunidad en el exterior no puede ni debe ser la estrategia de protección ciudadana.

​Celebrar a los bomberos no requiere de discursos huecos ni de felicitaciones en redes sociales; exige presupuestos dignos, equipamiento adecuado y garantías laborales. Mientras el heroísmo siga siendo la única herramienta disponible para apagar incendios, en Zacatecas seguiremos  con muy poco que festejar.

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